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El mito de 'saber hacer webs'

"Mi sobrino sabe hacer webs." Si un desarrollador web tuviera un euro por cada vez que ha oído esta frase, podría jubilarse. Es la frase que mejor resume el problema de percepción que tiene este oficio.

Y no es que el sobrino mienta. Probablemente sí ha hecho una web. Ha cogido una plantilla de WordPress, la ha instalado, ha cambiado las fotos y los textos, y tiene algo que se ve en un navegador. Eso es "hacer una web" en el sentido más literal. Igual que calentar un precocinado en el microondas es "cocinar" en el sentido más literal.

Las capas del oficio #

El problema es que "hacer webs" es una descripción que cubre un espectro enorme de complejidad:

Nivel 1: Configurar una plantilla. Instalar WordPress o Wix, elegir un tema, cambiar colores y textos. No requiere conocimientos técnicos. Millones de personas pueden hacerlo y lo hacen. Tiene su valor legítimo.

Nivel 2: Personalizar con código. Modificar el CSS de un tema, añadir funcionalidad con plugins, ajustar el HTML. Requiere conocimientos básicos de frontend. Es lo que hacen muchos "diseñadores web".

Nivel 3: Construir desde cero. Escribir el HTML, CSS y JavaScript de un sitio sin partir de una plantilla. Elegir la arquitectura, el sistema de grid, la tipografía, la estrategia de rendimiento. Requiere años de experiencia y conocimiento profundo de los estándares web.

Nivel 4: Arquitectura y sistemas. Diseñar la infraestructura, la estrategia de despliegue, la seguridad, el rendimiento a escala, la accesibilidad, el SEO técnico. Requiere experiencia multidisciplinar.

Todos estos niveles son legítimos. El problema surge cuando se presentan como equivalentes. Cuando alguien del nivel 1 cobra como si estuviera en el nivel 3. O cuando un cliente asume que todos los profesionales están en el mismo nivel y elige al más barato.

El efecto Dunning-Kruger #

Hay un fenómeno psicológico que explica parte del problema: cuanto menos sabes de un tema, menos consciente eres de lo que no sabes. Alguien que acaba de instalar su primera plantilla de WordPress piensa que ya sabe hacer webs porque no tiene visibilidad sobre todo lo que ignora.

No sabe que:

No lo sabe porque nadie se lo ha dicho. Y no se lo han dicho porque él no ha preguntado — cree que su web está bien.

Las plantillas de IA #

Con la irrupción de herramientas de IA que generan código, el problema se ha amplificado. Ahora "hacer una web" es tan fácil como describir lo que quieres en un chat. El resultado es código que funciona — en el sentido de que se renderiza en un navegador. Pero ese código suele tener los mismos problemas que una plantilla mediocre: accesibilidad deficiente, rendimiento cuestionable, código redundante, estructura semántica inexistente.

La IA es una herramienta extraordinaria para desarrolladores que saben evaluar lo que genera. Pero para alguien sin conocimientos técnicos, es una caja negra que produce algo que "parece una web" sin ninguna garantía de calidad.

Qué significa realmente saber #

Saber hacer webs, de verdad, incluye:

Esto no se aprende en un tutorial de fin de semana ni instalando una plantilla. Se aprende con años de práctica, errores, lecturas y proyectos reales.

No es elitismo #

No pretendo menospreciar a nadie que esté empezando. Todos empezamos sin saber nada. Yo hice mi primera web con Frontpage y probablemente era peor que la que hace hoy cualquier plantilla de WordPress.

Lo que sí pretendo es que el oficio se reconozca por lo que es: una profesión que requiere conocimiento, experiencia y actualización constante. No algo que "cualquiera puede hacer" en una tarde.

Porque sí, cualquiera puede hacer una web. Pero no cualquiera puede hacer una buena web. Y la diferencia importa.