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WordPress: la democratización que trajo un problema

Hay que reconocerlo: WordPress ha democratizado la creación web de una forma que ninguna otra tecnología ha logrado. Más de un 40% de los sitios web del mundo funcionan con WordPress. Ha permitido que millones de personas sin conocimientos de programación tengan presencia en internet. Eso es genuinamente positivo.

Pero toda democratización tiene efectos secundarios, y en el caso de WordPress, uno de los más dañinos ha sido la banalización del oficio de construir webs.

El problema de las plantillas #

Instalar WordPress, elegir una plantilla de ThemeForest, cambiar los colores y las fotos, y cobrar por ello como si fuera un desarrollo web profesional se ha convertido en un modelo de negocio. Y funciona — porque el cliente no sabe (ni tiene por qué saber) la diferencia.

El resultado son miles de "agencias web" y "diseñadores web" cuyo trabajo consiste en instalar plugins y arrastrar bloques en un page builder. No saben CSS. No entienden cómo funciona un servidor. No pueden diagnosticar un problema de rendimiento. Y cuando algo se rompe — que siempre pasa — no tienen la capacidad técnica para arreglarlo.

No digo que usar WordPress esté mal. Digo que vender una instalación de plantilla como un "desarrollo web a medida" es, como mínimo, deshonesto. Y el cliente es el que paga las consecuencias.

Las consecuencias para el cliente #

He visto este patrón decenas de veces. El cliente llega con una web de WordPress que "ya no funciona bien". La historia es siempre parecida:

El problema no es WordPress. El problema es que WordPress hizo tan fácil montar una web que mucha gente asumió que saber instalar WordPress equivale a saber hacer webs.

Lo que un profesional real aporta #

La diferencia entre un profesional y alguien que instala plantillas no está en la herramienta. Está en lo que sabe hacer cuando la herramienta falla.

Un profesional:

La diferencia no siempre es visible en el resultado inmediato. Dos webs pueden parecer iguales a simple vista. Pero cuando una se rompe a los seis meses y la otra sigue funcionando cinco años después, la diferencia en el trabajo subyacente se hace evidente.

El círculo vicioso de los precios #

La abundancia de "profesionales" de plantilla ha distorsionado el mercado. Cuando alguien cobra 500€ por "hacer una web", el cliente asume que ese es el precio justo. Cuando un profesional presupuesta 3.000€ o 5.000€ por un desarrollo real, el cliente no entiende por qué debería pagar diez veces más "por lo mismo".

Pero no es lo mismo. Igual que no es lo mismo un mueble de IKEA que uno hecho por un ebanista. El de IKEA cumple su función y tiene un precio coherente con lo que es. El problema surge cuando alguien vende el mueble de IKEA diciendo que es artesanal.

¿Cuál es la solución? #

No tengo una respuesta fácil. WordPress no va a desaparecer ni debería hacerlo — cumple una función legítima. Pero creo que ayudaría:

Más honestidad profesional. Si tu trabajo es instalar plantillas, está bien. Hay demanda para eso. Pero llámalo por su nombre: configuración de plantillas WordPress. No desarrollo web personalizado.

Más educación del cliente. Parte de nuestro trabajo como profesionales es explicar la diferencia. No para menospreciar a nadie, sino para que el cliente tome decisiones informadas.

Más alternativas visibles. Muchos clientes eligen WordPress porque no saben que existen otras opciones. Un sitio estático con Eleventy puede ser más adecuado, más barato de mantener y más seguro que un WordPress para la mayoría de webs corporativas.

WordPress democratizó el acceso a la web. El siguiente paso es democratizar la comprensión de lo que hay detrás de una buena web.